La economía por proyecto en México se asocia casi siempre al reparto y al transporte, porque son los que se ven en la calle. Pero el grueso está en otro lado: música, fotografía, diseño, producción de eventos, traducción, desarrollo. Gente que cobra por trabajo entregado y no por quincena.
Lo que se gana
Tres cosas concretas, y ninguna es la libertad de horario que suele venderse:
- El techo sube. En nómina el ingreso lo fija el puesto. Por proyecto lo fija lo que se puede cobrar y cuántas veces al mes.
- El riesgo se reparte. Perder a un cliente de cinco no es lo mismo que perder el único empleo.
- El trabajo es acumulable. Cada evento, cada foto, cada pieza queda como muestra. Un empleado rara vez puede mostrar su trabajo así.
Lo que se pierde
Y aquí conviene no adornar. Se pierde seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas, crédito de vivienda y la posibilidad de planear con un ingreso fijo. Nada de eso es menor, y quien dice que sí lo es no ha tenido un año malo.
La afiliación voluntaria al IMSS existe y es más barata de lo que la mayoría cree, pero hay que hacerla a propósito: nadie la hace por ti.
Lo que nadie advierte
El costo mayor no es económico, es administrativo. Trabajar por proyecto significa hacer también todo lo que en una empresa hace otra persona: cotizar, facturar, cobrar, perseguir el pago, declarar, archivar.
Ese trabajo no se cobra y consume entre uno y dos días al mes. Quien no lo contempla en su tarifa está trabajando gratis esos días.
La trampa del ingreso variable
Un mes de $60,000 no significa un ingreso de $60,000. Significa que hubo un mes bueno. El error clásico es ajustar el gasto al mes bueno y descubrir en el flojo que no había colchón.
La regla que usa quien lleva años en esto es sencilla: se planea con el promedio de los doce meses anteriores, nunca con el mejor. Y del mes bueno se aparta lo que va a faltar en el malo.
Por qué está creciendo de todas formas
Porque el otro lado también cambió. La estabilidad del empleo formal ya no es lo que era, y la diferencia de riesgo entre nómina y proyecto se ha estrechado.
Para muchos, tener cinco clientes se volvió más seguro que tener un patrón. No es una preferencia generacional: es una lectura del riesgo.