La música en vivo en México sigue siendo un oficio mayoritariamente masculino, sobre todo en los géneros regionales. Hay excepciones que ya no son excepción, y hay barreras que no se han movido.
Dónde están
La presencia femenina no es pareja entre formatos. Es alta y creciente en violín, canto, piano y cuerdas para ceremonia. Es baja en banda y norteño. Y va en aumento en un lugar que sorprende a mucha gente: los mariachis femeniles, que llevan décadas existiendo y hoy tienen agrupaciones consolidadas en varias ciudades.
En el catálogo de músicos publicados en serenattia, el violín es uno de los formatos con más presencia de mujeres.
Las barreras que son específicas
Algunas dificultades del oficio son de todos: ingreso estacional, falta de seguridad social, cobrar tarde. Otras no:
- La seguridad en el traslado. Terminar a las tres de la mañana y regresar sola con un instrumento caro no es el mismo problema para todos.
- La duda sobre la competencia. Que le pregunten a la violinista si de verdad va a tocar ella, o que asuman que es la cantante y no la directora del grupo.
- El trato en el evento. El público bebido no se comporta igual con todos los músicos, y eso ocurre en la mitad de los servicios nocturnos.
- La maternidad sin red. Sin prestaciones, una pausa por embarazo es ingreso cero, no incapacidad pagada.
Lo que ha ayudado
Dos cosas concretas. La primera es que el trabajo se pueda mostrar: un video en un perfil resuelve de antemano la pregunta de si sabe tocar, y esa pregunta desaparece antes de la conversación.
La segunda es la boda por bloques. Al abrirse mercado para violín, cuerdas y sax en ceremonia y cóctel, se abrió mercado en formatos donde la presencia femenina ya era alta, y con horarios de tarde en lugar de madrugada.
Lo que sigue pendiente
El acceso a los géneros regionales de gran formato. Un mariachi femenil sigue siendo noticia, y que algo siga siendo noticia después de décadas dice justamente que no se ha normalizado.
Y la seguridad del traslado nocturno, que es un problema real del oficio y no tiene una solución individual. Los grupos que lo resuelven lo hacen organizándose: nadie regresa solo.
Por qué contarlo
Porque es la mitad del talento disponible en un sector que se queja de que falta gente preparada. Un oficio que hace más difícil trabajar a la mitad de sus posibles integrantes está desperdiciando algo, y ese desperdicio se paga en calidad.