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Empresas y fiestas patrias: el negocio que casi nadie ve

Mientras las familias contratan mariachi para el Grito, cientos de empresas montan su propia fiesta mexicana. Es un mercado distinto, con otras reglas.

Christian Lopez30 de agosto de 20263 min de lectura

La imagen de septiembre es la fiesta familiar con mariachi a las once. Al lado de esa, y con mucho menos ruido, ocurre otra cosa: cientos de empresas mexicanas montan su propia celebración patria para el personal, casi siempre entre el 10 y el 14.

Es un mercado distinto al familiar, con reglas propias, y muchos músicos no saben que existe.

Por qué es otro negocio

Cuatro diferencias, y todas importan:

  • La fecha no es el 15. Las empresas celebran en día hábil, casi siempre un viernes, porque el 15 y el 16 la gente está con su familia.
  • El presupuesto está aprobado. No se regatea igual: hay un monto asignado y el problema es gastarlo bien, no gastarlo menos.
  • Se necesita factura. Sin ella, el proveedor simplemente no puede cobrar.
  • Decide un comité, no una persona. Recursos Humanos propone, compras aprueba, dirección opina.

Lo que eso significa para quien toca

Que la fecha del evento corporativo no compite con el 15. Un grupo puede trabajar el viernes 11 para una empresa y el martes 15 para familias, y las dos son temporada alta.

Y que el requisito de entrada no es artístico: es poder facturar. Un músico sin RFC queda fuera de todo este mercado, por bien que toque.

El calendario que manda

La decisión corporativa se toma antes de lo que la gente cree. En muchas empresas el presupuesto del evento de septiembre se aprueba en agosto, y quien no está en la conversación en esa ventana no entra.

Para el proveedor eso significa que el trabajo comercial de septiembre se hace en agosto, no en septiembre.

Qué contratan

Los formatos que mejor funcionan en un evento de empresa no son los mismos que en una fiesta familiar. Lo que se busca es presencia sin invadir: la gente todavía tiene que poder conversar.

Un norteño de cuatro a seis integrantes suele ser el punto exacto para un salón de sesenta a ciento cincuenta personas. La banda completa se reserva para espacio abierto y grupos grandes.

Lo que más se falla

La logística del lugar. Un evento en la propia empresa suele significar estacionamiento controlado, acceso por recepción, credenciales y una hora exacta de entrada y salida.

Nada de eso es complicado, pero hay que preguntarlo antes. Un grupo que llega sin saber que necesita credencial se queda media hora en la puerta, y en un evento corporativo esa media hora se nota.

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