Para un mariachi, el 15 de septiembre no empieza el 15. Empieza tres semanas antes, cuando se arma la agenda y se decide cuántos servicios caben en una sola noche sin que ninguno salga mal.
La agenda partida
Un grupo con demanda no toca un evento esa noche: toca tres o cuatro. La estructura habitual son bloques de una hora con veinte o treinta minutos de traslado entre uno y otro, empezando temprano y cerrando de madrugada.
El punto delicado es el margen. Si un evento se alarga quince minutos, el siguiente cliente espera. Por eso los grupos que trabajan así ponen la hora de salida por escrito desde la contratación, y no por antipatía.
El repertorio no es el de siempre
El repertorio patrio tiene una lógica propia. No es el de una serenata ni el de una boda: es música que todo el mundo pueda cantar, sin baladas largas y con ritmo sostenido.
Los grupos preparan un set fijo para esas noches y lo ensayan aparte, porque el margen de improvisación es nulo cuando hay que entrar y salir en una hora exacta.
El traje
Un traje de charro completo es una inversión seria y en septiembre se usa más que en ningún otro mes. Los grupos revisan y mandan a reparar en agosto, porque en septiembre los sastres del gremio están saturados.
Es uno de esos detalles que no aparecen en ninguna conversación de precio y explican parte del costo del oficio.
Lo que más falla
Tres cosas, y ninguna es musical:
- La dirección mal dada. Un grupo perdido a las once de la noche pierde el servicio siguiente, no solo ese.
- El estacionamiento. Diez músicos con instrumentos necesitan dónde bajar. En colonias cerradas es un problema real.
- La hora del Grito mal comunicada. Si el grupo llega a las 10:55 sin saber que el Grito es a las 11, no alcanza a montar.
Lo que pide un grupo bien organizado
Al contratar, un mariachi que trabaja bien pregunta cosas que parecen de más y no lo son: la dirección exacta con referencia, si hay dónde estacionarse, a qué hora es el Grito, cuánto dura el servicio y si hay otro grupo esa noche.
Si nadie pregunta eso, conviene preguntarlo uno mismo.
Después del 16
El día 16 la mayoría descansa, y a partir del 17 el mes se cae de golpe. Es la parte del oficio que no se ve: dos noches que valen semanas, seguidas de un octubre que casi siempre está flojo hasta que arranca noviembre.