Preguntar cómo consigue trabajo un músico en México da casi siempre la misma respuesta: de boca en boca. Es cierto, y también es el problema. La recomendación es el mejor canal y el que menos se puede controlar.
Hay cinco vías, y cada una tiene un costo distinto y un techo distinto.
1. La recomendación
Costo: ninguno. Techo: el tamaño de tu círculo.
Es el canal con mejor tasa de cierre porque llega con confianza incluida. Y es el que no escala: no se puede aumentar a voluntad, y cuando la agenda se vacía no hay palanca que mover. Funciona muy bien para quien lleva veinte años, y casi nada para quien empieza.
2. Los grupos de Facebook
Costo: tiempo. Techo: la saturación.
Es donde está buena parte del mercado real de eventos en México, sobre todo los grupos de bodas y de organizadores por ciudad. Funciona, pero pide constancia: publicar una vez no sirve, y publicar el mismo texto en todos lados hace que la plataforma lo marque como spam.
El problema mayor es que ahí se compite por precio. Quien busca en un grupo suele estar buscando barato.
3. Las agencias y organizadores de eventos
Costo: un porcentaje que no siempre se conoce. Techo: depende de una relación.
Una buena agencia da volumen constante y clientes que pagan bien. A cambio, el músico rara vez sabe cuánto se cobró por él, y si la relación se rompe se va todo el canal de golpe.
Es el canal más cómodo y el más frágil, porque descansa en una sola persona.
4. Las plataformas
Costo: una comisión conocida de antemano. Techo: cuánta gente las use en tu ciudad.
La diferencia con la agencia es la transparencia: el músico pone su precio, lo cobra completo y sabe exactamente qué se cobra aparte. La desventaja es que dependen de que haya suficiente demanda en esa ciudad, y eso tarda en construirse.
5. El contacto directo
Costo: mucho tiempo. Techo: alto, pero lento.
Ir a los salones de eventos, a las haciendas, a los hoteles y a las agencias de bodas de tu ciudad y dejar material. Es el canal más ingrato al principio y el que construye relaciones que duran años.
Casi nadie lo hace, que es justamente por lo que funciona.
Lo que hacen quienes tienen la agenda llena
No usan uno: usan tres o cuatro a la vez. La recomendación como base, una plataforma para que los encuentren quienes no los conocen, y contacto directo con dos o tres salones que les mandan trabajo constante.
El músico que depende de un solo canal está a una llamada de quedarse sin agenda, sin importar cuál sea ese canal.