Hasta hace no mucho, contratar música en México dependía de una libreta. La del salón de eventos, la del tío que conocía a alguien, la del organizador que tenía sus proveedores de confianza. Quien no estaba en alguna libreta, no trabajaba.
Las cuatro etapas
La libreta y la tarjeta. El músico repartía tarjetas en salones y bodas. El cliente preguntaba a quien confiaba. El precio se negociaba por teléfono y variaba según quién preguntara.
La página y el directorio. A finales de los noventa aparecieron los primeros directorios de proveedores de eventos. Ampliaron el alcance, pero el precio seguía sin publicarse y la reserva seguía siendo por teléfono.
Las redes sociales. Facebook cambió más que ninguna otra cosa. Los grupos por ciudad se convirtieron en el mercado real: ahí se pide, se ofrece y se cierra. Sigue siendo así en buena parte del país.
El perfil con precio. La etapa que apenas empieza: perfiles con video, repertorio y tarifa publicada, donde se compara antes de escribir.
Lo que cambió de verdad
No es la tecnología: es quién tiene la información. En la etapa de la libreta, la información estaba en el intermediario, y por eso el intermediario mandaba. Cada etapa se la fue devolviendo un poco a las dos puntas.
El video es el ejemplo más claro. Antes, saber cómo sonaba un grupo exigía ir a escucharlo o confiar en quien lo recomendaba. Hoy se resuelve en treinta segundos, y eso desarmó la ventaja del que solo tenía contactos.
Lo que no ha cambiado
Dos cosas, y son las que definen el mercado mexicano de hoy:
- El precio sigue sin publicarse. La costumbre del inbox sobrevivió a todas las etapas.
- La confianza sigue siendo personal. Ninguna tecnología ha sustituido del todo la recomendación de alguien conocido.
Lo que viene
El cambio más probable no es una plataforma nueva: es la búsqueda misma. Cada vez más gente pregunta a un asistente de inteligencia artificial cuánto cuesta contratar música, y la respuesta que reciben sale de lo que esté publicado en la web.
Eso premia a quien publica datos concretos y verificables, y deja fuera a quien sigue diciendo "mándame inbox". El que no publica su precio no existe para esa pregunta.
La constante
Cada etapa amplió el alcance del músico y le quitó poder al intermediario. Y en cada una, quien se adaptó primero se quedó con la ventaja durante unos años.
Es la única regla que se ha repetido en treinta años.